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miércoles, 10 de noviembre de 2010

Capítulo 22: Castigo

- Jake…
- ¿Qué? – me dijo a desgana abriendo un ojo

Yo, a modo de respuesta señalé hacia arriba. Él miró hacia delante incorporándose del suelo y dijo:

- ¡Eh! Hola. – gritó.
- ¡Qué pasa tío! – contestó el otro chico.
- ¿Os conocéis? – pregunté desconcertada.
- Para no conocerle, le tengo que aguantar siempre desde primaria. Mira os presento, este es Marcos – cuando le señaló, este le sacó una gran sonrisa – y este otro – dijo señalando al chico más callado – este es Iván.
- ¡Hola! – gritó Marcos.
- Hola – dijo Iván con una sonrisa en la boca.
- Y esta es Beca – dijo Jake señalándome.
- Buenas – respondí un poco incómoda.
- Bueno Jake ¿quién es? ¿Otra de tus chicas? – le preguntó Marcos guiñándole un ojo.
- ¿Otra? – le pregunté a Jake girándome de golpe enfadada y también ofendida, aunque no sé por que lo estaba, yo estaba muy a gusto a su lado, pero no sabía que era lo que él sentía de verdad y me daba miedo oír la respuesta.

Noté cómo se ponía rojo e intentaba desviar la mirada.

- No es ninguna de las otras.
- ¿No? Entonces, es solo tu amiga.
- Eh… si.
-¡Qué bien! Oye Beca, tú no tienes novio ¿no?
- No ¿por? – respondí desconcertada.
- No, nada, nada, ¡oye! ¿Te gustaría venir con nosotros? Vamos a ir al cine – dijo señalando al grupito de chicos y chicas que se habían quedado detrás charlando.
- Bueno, no sé…
- ¿Nunca te han dicho que eres muy guapa? – me preguntó Marcos cambiando completamente de tema.
- Vaya… ¿gracias?

A todo esto, Jake veía impotente cómo Marcos ligaba conmigo  y se le estaba hinchando la vena en el cuello.

- Marcos ¿puedo hablar contigo? – preguntó mientras le cogía del brazo y lo llevaba a un lugar más apartado.

Miré cómo empezaban a discutir a si que me acabé sentando en la arena pensando en quiénes serían esas otras y si yo sería una más del montón, pero él dijo que solo era su amiga, pero entonces ¿por qué se puso rojo?

- Ahh – farfullé y cogí mi cabeza entres mis brazos.
- Creo que no deberías preocuparte – susurró Iván.

No me había dado cuenta pero estaba sentado a mi lado.

- ¿Por qué?
- Porque me he fijado y a ninguna chica la ha mirado cómo te ha mirado a ti.
- Lo dudo… - dije con una sonrisa quemada.
- Bueno… ya te darás cuenta.

Me quedé mirándole, tenía los ojos azules y era de mi estatura, más o menos, tenía el pelo corto, con una pequeña cresta.

- En cierto modo, me das envidia…
- ¿Yo? ¿Por qué? – pregunté.
- Nada… déjalo.

Estuve intentando descifrar lo que me había intentando decir, pero en ese momento volvieron Marcos y Jake.

- Lo siento, teníamos que aclarar unas cosas – dijo Jake.
- Bueno… eso es discutible – respondió Marcos.

Jake cogió a Marcos por el cuello con el brazo, trayéndolo hacia él y la vez ahorcándole.

- Sentimos haber tardado.
- Da igual – respondió Iván – no importa.
- Bueno, casi que nos vamos ¿no? – dijo Marcos, que todavía estaba sufriendo al lado de Jake.
- Vale.
- Uff, gracias – dijo Marcos cuando Jake le soltó.

Nos despedimos de ellos y al poco tiempo nos fuimos hacia casa, entramos por la puerta trasera en puntillas, vimos que la luz de la cocina estaba encendida, a si que nos descalzamos, pera ser más silenciosos. La escalera estaba al otro lado del pasillo, a si que sería difícil ir hasta ella sin que nos pillaran, pero no imposible.
Empezamos a andar por el pasillo, cuándo pasamos por la cocina, tío Santi estaba detrás de la nevera, a si que no nos vio. Cuando llegamos a las escaleras creíamos que lo habíamos conseguido, a si que chocamos las manos hasta que mi tío lo estropeó.

-¿A dónde creéis que vais? – preguntó severo mi tío.

Estaba a punto de subir corriendo las escaleras y encerrarme en mi habitación, pero sabía que eso era de niña pequeña y que tarde o temprano mi tío me echaría la bronca. Miré a Jake y, con un movimiento de cabeza, me dijo que entráramos a la cocina.

- Bueno, bueno ¿qué tenemos aquí? A la irresponsable hace-pellas y a la mala influencia.
-Te has enterado ¿eh? – preguntó Jake burlón.
- Chaval, no está en posición de hacer bromas, mucho cuidado – respondió cabreado mi tío – y tú ¿en qué demonios estabas pensando?
- No dramatices Santi, que no es para tanto – me defendió Jake.
- ¿Qué no es para tanto? Eres una mala influencia para ella y si te sigo dejando vivir aquí es por lo de tu padre que si no…
- Que si no ¿qué? – preguntó a la defensiva.
- ¡Ya basta! – grité – lo siento mucho tío Santi, no volverá a pasar.
- ¿Sabes el susto que nos has dado Beca? Creía que te había pasado algo y temía no volver a verte – dijo Lara medio llorando.
- Bueno, pero ya estoy aquí y estoy perfectamente.
- ¿Os lo habéis pasado bien juntos? – nos preguntó Santi.
- Si, la verdad es que si – contestó Jake sonriente.
- Bien, porque estaréis una buena temporada sin volver a veros.
- ¿¡Cómo!?
- Lo que has oído, se acabaron las malas influencias señorita.
- Vivimos en la misma casa, es imposible.
- ¿Apuestas algo? Al mínimo contacto… estás fuera.
- ¡Pero no es justo! – grité
- Tampoco es justo el susto que nos has dado Beca – dijo Lara muy seria.
- ¿Por cuánto tiempo? – preguntó Jake, que estaba un poco más calmado que yo.
- Hasta que dejéis de comportaros cómo niñatos y os centréis en las clases.
- Eres un…
- Déjalo Beca – me interrumpió Jake – no lo empeores.
- Chico listo, ahora ¡a dormir!

Nos dirigimos hacia las escaleras y Jake se saltó las normas.

- ¿Te encuentras bien?
- Nunca había visto a mi tío tan preocupado…
- Es porque te quiere mucho, ya lo sabes.
- Ya, pero es tan injusto…
- ¡Menos charla y más dormir! – gritó mi tío desde la cocina.
- ¡Ya, ya! – grité como respuesta.

Entré en mi habitación y oi cómo Jake cerraba la puerta de la suya. Fui directa al baño para darme una ducha, al salir me sentí muy bien aunque no pude dejar de pensar en lo que dijo Iván. La cena fue por turnos, como dijo tío Santi, yo cené primero y luego lo hizo Jake, a si que lo poco que nos vimos fue en el pasillo y tan solo fue un hola y adiós.
Me cambié de ropa y me puse el pijama de tirantes con los pantalones cortos de Betty Boop. Llamé a Sara para que me dijera lo que habían mandado, antes de que pudiera preguntarme qué había pasado, la colgué.
Empecé ha hacer los deberes, me parecían larguísimos y además no tenía ni pizca de ganas de hacerlos a si que solté el boli y me dirigí a la puerta, quería verle, pasar el rato con él, se que le había visto antes, hace un momento y que había estado todo el día con él pero no sé, cuando nos poníamos a hablar yo me sentía ¿cómo decirlo?... llena, él llenaba ese hueco que habían dejado mis padres al morir y creo que yo hacia lo mismo con su propio “hueco”.
Abrí la puerta y me dirigí hasta su habitación, pero de repente me di con algo y me caí al suelo.

- Auch – dije rascándome la cabeza.
- Podrías mirar por dónde vas ¿no? – dijo una voz demasiado familiar.
- Tú tampoco has hecho nada para evitarlo.

A modo de contestación recibí una carantoña de su parte, me empecé a reir.

- Estás muy gracioso – dije mientras me ayudaba a levantarme.
- ¿Por?
- No sé, cosas mías.
- Oye, ¿a dónde ibas?
- Yo... al, al baño.
- ¿No tienes uno en tu habitación?
- Pues…
- Tú venías a mi cuarto ¿no? Como te pille tu tío…
- No puedes demostrarlo – le dije sacándole la lengua – por cierto y tú ¿a dónde ibas?
- ¿Yo? Pues a la cocina.
- Seguro – dije enarcando una ceja.
- Pues claro
- Ya… en ese caso ¿por qué estás tres metros más lejos de las escaleras? No sé si te habrás dado cuenta, pero ya te has pasado. – le dejé sin habla, le había calado hasta el fondo. – Tú no vendrías a mi cuarto ¿no?
- No
- Ya…

En ese momento oi subir por las escaleras a tío Santi, era inconfundible, era un especie de apisonadora por cada paso que daba. Jake no podía volver a su habitación porque si no mi tío lo vería cruzar el pasillo, a si que me cogió de la mano y me llevó a mi habitación, cerró la puerta tras de mi, haciendo que yo quedara con la espalda pegada a ella, y él puso sus manos sobre la puerta, cerrando el paso.
Él se acercó a mi, sentía su respiración, era firme, seguramente la mía sería rápida y entrecortada, entonces alguien llamó a la puerta.

- ¿Beca?

Jake y yo nos miramos, yo pasé por debajo del brazo de Jake y me fui al escritorio, encendí la luz y abrí un libro para aparentar que estudiaba. Jake se escondió debajo de la cama y dijo:

- Esto se me hace muy familiar.

Yo le tiré un cojín para que se dejara de bromas y se escondiera pero para cuando mi tío abrió la puerta yo me estaba riendo.

- Hola - dije
- ¿Qué es tan gracioso?
- Nada, que me he acordado de un chiste.
- Ah, oye no pienses que este castigo lo voy a levantar de un día para otro así por qué si, espero que a partir de ahora seáis más responsables.
- Vale ti Santi

Y se fue cerrando la puerta tras de si. Yo fui corriendo hasta la cama, me agaché para avisar a Jake pero el me cogió de la cintura haciéndome entrar debajo de la cama con él.
Tenía su cara en frente, aunque ahí debajo solo se podía ver unos pocos rasgos y algunas sombras.

- Ya se ha ido – dije.
- Ya lo sé.

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Cuaderno de Beca
No dejes que te roben el corazón, deja las puertas abiertas para que lo tomen con amor

domingo, 7 de noviembre de 2010

Capítulo 21: Niña buena en problemas.

-¡Buenos días a todos! – dije entrando a la cocina con Jake.
-Buenos días princesa, ¿habéis arreglado ya las cosas? – preguntó mi tío.
-Sí, señor, ya lo hemos hablado – dijo Jake formal.
-Ni se te ocurra volver a llamarme señor chaval – dijo mi tío fulminando a Jake con la mirada.

Lara y yo nos miramos y empezamos a reírnos.

-Mi tío odia que le llamen señor o que le traten de usted, dice que le hace parecer “viejo” – dije riendo.
-Vale, vale, no volveré a decirlo, se lo… te lo prometo
-Así está mejor chico.
-Oye tito, estas echando barriguita ¿no? – le pregunté mientras nos sentábamos, sabía que le molestaba muchísimo.
-No… no ¿verdad? – dijo empezando a ponerse histérico.
-Claro que no cielo – le tranquilizó Lara acercándose a él por la espalda y abrazándole – además así mejor… eres mi osito de peluche.

Mi tío suspiró. Después de estar Lara y yo un rato vacilando  mi tío, ya que Jake no se atrevía, decidimos ir al instituto.

-Ahora llamo a Jose para que te lleve.
-No tío, no hace falta, ya me lleva Jake.
-No sé yo Beca, no me fío mucho de él…
-Ya lo sé tío, pero es más rápido.
-¿Hola? ¿Podríais no insultarme cuando estoy delante?
-Tranquilito chaval… llévala, pero como vuelva a casa con un solo rasguño, morirás de la forma más cruel, sangrienta y dolorosa posible – que exagerado era cuando quería.
-Que si tío, que si, anda vámonos – dije cogiendo mi mochila y dirigiéndome hacia la puerta.

Salimos y allí estaba la moto de Jake, era preciosa, nos subimos y arrancó y como siempre me iba a olvidar del mundo exterior para sumergirme en mis pensamientos, pero Jake paró la moto de repente y se giró para poder verme la cara.

-¿Por qué paras? – pregunté preocupada.
-¿Te vienes conmigo?
-¿Contigo a donde?
-A un sitio especial
-Pero, tengo clase
-Oh… venga… no me digas que eres la típica niña buena que nunca se salta las clases.
-Pues si, vámonos – no me hizo caso – pues me voy andando.
-Vale, vale, que aburrida.

Volvió a arrancar y por fin llegamos al instituto, me bajé de la moto y me fui a la entrada sin tan siquiera mirar a Jake, pero, cómo no, acabé mirándole, me puso cara de cachorrito. Tenía muchas ganas de irme con él, pero eso de saltarse las clases…, mi corazón me decía: “vete tonta ¿No me digas que te vas a perder una mañana con él y lo vas a sustituir por el bigotudo del profesor de mates? ¡Por favor!” Y mi cabeza me decía: “solo es un chico, no es para tanto, que espere al fin de semana que lo tienes libre” Como siempre hice lo que me decía el corazón. Me dirigí  de nuevo hacia la moto de Jake, el cual empezó a sonreír de forma burlona nada más verme, me subí a la moto.

-Arranca antes de que me arrepienta… y ni se te ocurra hacer ningún comentario.
-Vale – dijo mientras se reía de mi

Arrancó y me llevó a la preciosa playa que se veía desde el otro lado de mi casa.

-¿Es este tu sitio “especial” – pregunté.
-Pues si… ¿te gusta? – preguntó emocionado.
-Si… supongo… he estado aquí millones de veces
-Ya pero ¿a que nunca has estado en noviembre? ¿Ni con un chico tan guapo? – dijo sonriente.
-Pues no… oye y el chico guapo ¿dónde está? – dije mientras dejaba mi mochila en el suelo.
-No te conviene meterte conmigo enana.
-¿Enana? ¡Serás imbécil! – le insulté mientras le pegaba un pequeño puñetazo en el brazo.
-¿Imbécil yo? Te vas a enterar

Cuando quise darme cuenta Jake me había cogido en brazos y me llevaba hasta el agua.

-Ni se te ocurra Jake, te mataré.
-Primero: no me amenaces, segundo… pídeme perdón.
-Ni loca
-Loca no ¿pero mojada? – dijo acercándose más al mar.
-Vale, vale, vale. Lo… lo… lo siento
-¿Te ha costado eh? – dijo mientras me dejaba en el suelo
-No me gusta disculparme con imbéciles.

Y sin dejarle hablar, le cogí del brazo y le llevé hasta el agua, acabamos mojados de pies a cabeza, no parábamos de reírnos, cuando, desgraciadamente, oí cómo sonaba mi móvil. Nos cortó el rollo completamente, salimos del agua y nos sentamos en la arena mientras cogí mi móvil para contestar.

-¿Si?
-¿Estás mala?
-No, y hola a ti también Sara
-Entonces ¿por qué demonios no has venido a clase? – dijo preocupada.
-Relájate Sarita, estoy con Jake, he pensado que podría faltar a clase por una vez en mi vida.
-¿¡Cómo!? – dijo Sara casi gritando
-Trae anda trae, que al final te da algo – se oía de fondo. Sabía de sobra quién era.

Bea cogió el móvil de Sara, se aclaró la voz y empezó a hablar

-Vamos a ver bonita, te voy a hacer una pregunta sencillita, para que tu cabeza lo entienda… ¿¡Estás loca!? – gritó.
-Pero, ¿qué pasa? Tampoco es para tanto ¡qué exageradas!
-Bueno, pues ya me dirás si la bronca que Lara te va a echar será exagerada o no.
-¿Qué? Pero ¿cómo se ha enterado?
-Juanjete, el de música, que como ha visto que era muy raro que tú faltaras ha llamado a tu casa.
-¿¡A mi casa!?
-Si hija si, hemos intentado que no lo hiciera pero fue un intento fallido…
-Bueno la que me espera… ¡achis!
-¿Te has constipado?- preguntó Jake
-¿Y tienes la cara de preguntármelo?, si ha sido por tu culpa
-¿Yo? Si has sido tú
-Encima…
-Uyuyui, discusiones de pareja
-Cállate Bea – y la colgué
-¿Qué ha pasado? – preguntó Jake preocupado
-Que vamos a morir
-Nos han pillado ¿no? ¿Quieres que volvamos a casa?
-No… quiero aprovechar mis últimas horas de vida

Empezamos a hablar de cosas sin sentido para pasar el rato. A la hora de comer fuimos a un bar, al entrar todo el mundo se nos quedó mirando, teníamos la ropa llena de agua y arena, nos sentamos en una mesa y pedimos. Al acabar Jake insistió en invitarme, tras mucho discutir accedí, después volvimos caminando a la playa. No hicimos nada del otro mundo, escuchamos música, dimos un paseo y nos tumbamos para aprovechar los últimos rayos de luz que nos quedaban, ya que ahora anochecía antes.
Estaba tumbada, boca arriba, al lado de Jake dándome el sol en la cara cuando de pronto la luz se fue de golpe

-¿Y el sol? – cuando abrí los ojos me encontré con un chico altísimo y musculoso, me asusté un poco, por lo que me incorporé en seguida, y me fije en que el chico iba muy bien acompañado con unas tres chicas y otros tres chicos. Me apresuré a llamar a Jake, que seguía tumbado y con los ojos cerrados.

-Jake…

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Cuaderno Beca
Amor no es aquello que queremos sentir, sino aquello que sentimos sin querer

viernes, 5 de noviembre de 2010

Capítulo 20: Lo siento

Me pasé toda la noche llorando desconsoladamente, estaba muy enfadada con Jake por lo que me había dicho, pero no podía evitar mis sentimientos… lo quería con locura, solo deseaba que nada de esto hubiese pasado, que solo hubiese sido un mal sueño… una pesadilla… de la que quería despertar.
Por un lado esperaba que me pidiera perdón e ir corriendo a abrazarle y aceptar sus disculpas, pero, por otro lado, no se lo iba a poner tan fácil, no iba a darle esa satisfacción.
De repente escuché la puerta de mi habitación y pregunté:

-¿Quién es?
-Soy Jake… ¿Puedo entrar?
-No- dije rotunda
-Vale- daba igual, él acababa de irrumpir en mi habitación.
-Te dije que no entraras- dije sin mirarlo tan si quiera. Corrí hacia el baño, intenté cerrar la puerta pero él puso el pie entre medias, evitando que yo cerrara la puerta.

Entonces abrió la puerta, entró en el baño y la volvió a cerrar para que no pudiera escapar.

-¡Déjame salir!
-No Beca, tenemos que hablar.
-¡He dicho que me dejes salir!- dije pegándole en el pecho.

Pero él de cansó y me cogió por las muñeca para que parara. Entonces nos miramos a los ojos, intenté apartar la mirada de sus increíbles ojos marrones, pero él me cogió la barbilla y me obligó a mirarle. Esa mirada penetrante que me derretía… desde que lo conocí.

-Lo siento… pero tú también te pasaste conmigo…
-Claro… solo hay una diferencia… ¡Mis padres están muertos! – empecé a llorar, otra vez.
-No, no, no, no llores por favor.
-Tú has provocado esto, has reabierto heridas que ya estaban casi cerradas- dije y seguí llorando.
-Vale, lo siento, me pasé y lo sé, pero por lo que más quieras… deja de llorar.
-¿Y para qué?, si por dentro seguiré llorando… Vete por favor, quiero estar sola…
-Vale… por favor perdóname…- me dijo esto y se fue de la habitación con la cabeza gacha y seria.

Me tumbé en la cama y me quedé pensando… creo que no debería haberle dicho que no le perdonaba, porque quería perdonarlo y quería que esto acabase. Por lo menos había venido a intentar arreglarlo… pero… ¡ah! ¿Por qué es tan difícil todo esto? Cogí la almohada y me la puse en la cara y grité

-¡Aaaaaaahhhhhhhh!

Me levanté y corrí hacia la puerta, cuando me di cuenta hacia dónde iba, inconscientemente, me di la vuelta y me volví a sentar en la cama.

-¿Qué hago? Tengo dos opciones: quedarme aquí y hacerle sentir culpable un poco más, o ir y aceptar sus disculpas

Me quedé en silencio hasta que dije:

-Creo que siempre he sido muy buena…

Así que me dirigí al cuarto de Jake. Abrí la puerta fui hasta la cama de puntillas, porque no quería despertarle.
Tenía cara de niño bueno, cualquiera lo diría. De repente se movió y susurró algo, yo me eché para atrás intentando que no me viera, pero estaba dormido como un tronco, me acerqué más para oír lo que susurraba.

-Beca…

Me sorprendió bastante que soñara conmigo, la verdad es que nunca me esperé aparecer en sus sueños, solía ser al contrario.
Decidí no molestarle y despertarle, así que lo dejé para mañana por la mañana.
Me costó dormir, pero caí rendida, estaba muy cansada…
Ya era otro día, me dirigí a la habitación de Jake, me senté en la cama y me acerqué a su oído para susurrarle

-Jake… Jake- susurré- ¡JAKE!- grité
-¡Aaahhh!- gritó y del susto se cayó de la cama- ¿Pero qué haces?
-Despertarte
-¿Tú crees que esa es forma de despertar a alguien?- dijo mientras volvía a la cama
-Bueno… es que no te despertabas.
-¿Quizá porque estaba dormido?
-Tal vez… oye… venía para pedirte disculpa… me gustaría olvidar esta última semana.
-Si yo también… entonces ¿me perdonas?- preguntó sonriente
-Pues claro tonto

Entonces nos abrazamos y bajamos a desayunar.


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Cuaderno de Beca


Te equivocaste y ahora lo pagas con los demás, pero es en vano porque me dijiste "te amo".

jueves, 4 de noviembre de 2010

Capítulo 19: No debiste decirlo...

Ya había pasado el puente, aunque en realidad no me importaba, no había hablado a penas con Jake y cuando nos veíamos, a él se le cambiaba la cara y salía de la habitación sin decirme nada. Era todo muy incómodo, quería pedirle perdón  pero me daba miedo la respuesta, no sabía qué me iba a decir, aunque tampoco había muchas posibilidades.
Me levanté de la cama y me puse mis vaqueros preferidos, me arreglé un poco y sin muchas ganas de ir al instituto, aunque por lo menos allí estaré entretenida en otra cosa y no pensaré tanto en Jake.
Fue un día bastante normalillo, las clases se me hicieron cortas y el recreo llegó en seguida. Bajé y me senté con Bea y Sara en el banco que estaba en frente  de la puerta principal.

-Bueno, aquí está nuestra chica jode besos, ¿cómo te sientes?- me preguntó Bea haciendo cómo que sostenía un micrófono y me lo daba.
-Ja-Ja no muy bien la verdad- dije tirando hacia atrás el micrófono imaginario
-Vaya sigue enfadado contigo… bueno, aunque no me extraña- dijo Bea.
-Para…- dijo Sara
-Pero, ¿por qué? Si… ¡Ah!- gritó y es que Sara le había dado un codazo en el estomago.
-Bueno, cambiemos de tema, ¿te acuerdas de que en el autobús estuvimos hablando de Ana?
-¿Quién?- pregunté.
-Si hombre… Ana… la chiquita esta que conocí en el campamento.
-No me acuerdo
-Va da igual, yo te lo cuento otra vez, a ver éramos muy amigas en el campamento, siempre estábamos juntas, éramos inseparables, pues… tambores Bea
-Ruuuuuuuu
-… Se va a cambiar de instituto y se va a venir al nuestro- dijo sonriente.
-Que bien Sara, me alegro mucho- dije- nos la presentarás ¿no?
-¡Claro! A demás le he hablado mucho de ti, seguro que está deseando conocerte.

Nos pasamos el resto del recreo hablando y como siempre a apareció la chica a la que tenemos tanta manía, pero aún así seguimos hablando con ella. El instituto se me pasó rapidísimo, por fin era la hora de salida. Al volver a casa vi a Jake limpiando la moto

-¡Jake!
-Ahora no puedo hablar. Tengo… tengo que irme
-No Jake por favor necesito hablar contigo, solo será un momento por favor
-Está bien…- me dijo a desgana

Entramos en la casa, no había nadie así que fuimos al salón, yo me senté en el sofá, pero él se quedó en la puerta, distante

-Dime- dijo
-Quería darte las gracias por lo del otro día
-Ya me las distes y te dije que no pasaba nada- estaba a punto de irse cuando corrí hacia él e hice que viniera al sofá conmigo

-Aún no he terminado

Jake se soltó de mi brazo y me siguió hasta quedarse junto a mí en el sofá.
Estuve en silencio unos segundos. ¿Cómo? ¿Cómo iba a decirle que la cagué, que le quiero, que no soporto verle así, tan distante de mi, tan lejos el uno del otro?

-¿Vas a hablar o te vas a quedar callada?
-Jake… me gustaría hablar sobre el beso de la otra noche
-Yo creo que ya lo dejaste bien claro.
-Pero Jake…
-No tienes por qué explicarme nada. Está muy claro no significó nada para ti.
-Yo no he dicho eso
-Si que lo dijiste
-No, no lo dije
-¡Para! Te estás comportando como una niña malcriada
-¿Yo? Quién es el que me ha estado ignorando y evitando todo este tiempo, desde la fiesta, eso solo lo hacen los críos pequeños.
-Seré un crío pero yo, por lo menos, no voy como una zorra a las fiestas de mi instituto
-¿Perdona? Te estás pasando Jake
-Solo digo la verdad
-Sabes perfectamente que Lara me llevó a esa tienda y no me quedaba otra que comprarme ese.
-Siempre hay otra opción.
-Pues no te molestó cuando me lo puse para ir contigo
-Tampoco me lo preguntaste
-¿Sabes qué? Cada vez te pareces más a tu padre, eres un viejo verde y te estás poniendo violento conmigo
-Yo nunca seré como mi padre, tenlo por seguro
-No sé qué decirte. Tendrías que tener un par y llevarte a tu madre lejos de ese hombre
-Y tú deberías tener un par para haberte quedado en casa y no haber hecho que tus padres murieran. Yo por lo menos tengo padres y están vivos y no he hecho que se fueran de mi vida por la estupidez de una niñata.

Me dio un vuelco al corazón. Sentía que me corrían un mar de lágrimas por las mejillas y veía todo borroso. Levanté mi mano y se la estampé a Jake en la cara con todas las fuerzas que pude sacar en ese momento.
Él se dio cuenta de su error e intentó sujetarme de los brazos para tranquilizarme y pedirme perdón, pero yo me deshice de sus manos y salí corriendo hacia mi habitación, con millones de lágrimas rozando mi piel.




Este capitulo va para Thays que, como nosotras, tiene que aguantar a Maya =S y para quien no la conozcais, mejor, creedme xD. Thays gracias por seguirnos ^^ y criticarnos a veces ¬¬ Muchos besos para todas!! =D

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Cuaderno de Beca

Los príncipes azules siempre acaban destiñéndose

martes, 2 de noviembre de 2010

Capítulo 18: ¿Qué he hecho?

Fue el beso de mi vida. Era cálido, suave, con cariño y sobre todo era con Jake. Puso sus manos en mi cintura, rodeándola, mientras me atraía más y más a él. Yo rodeé su cuello con mis manos y traté de ordenar mis ideas: estaba en la fiesta de Halloween, iba vestida de diablesa,… pero sin poder remediarlo me venía a la mente esa frase: ¿quieres bailar mi diablesa preferida? Seguida del beso… el beso… no me lo podía creer, no sabía bien qué sentía por Jake, pero estaba segura de que a su lado todo sería más fácil. Volví al presente cuando Jake se separó de mi intentando que su respiración fuera más calmada, apoyó su frente contra la mía.

-Bueno… pues creo que la apuesta ya está cobrada- dije mirándole a los ojos
-¿La apuesta?- preguntó separando su frente bruscamente
-Si, ¿esto es por la apuesta no?
-Si…si es por la apuesta, creo que me voy a casa, no tengo ganas de fiesta ¿vienes?
-Eh… vale

¿Por qué había dicho semejante estupidez? Ni si quiera era lo que estaba pensando ¿La apuesta? Pues claro que el beso no era por la apuesta. Fuimos en moto hasta casa, ninguno de los dos hablamos en todo el camino. Cuando llegamos eran ya las doce de la noche, a si que nos fuimos a dormir

-Buenas noche Jake- dije tímidamente. No obtuve respuesta

Entré en la habitación, con las lágrimas amenazando con aparecer, me quité el disfraz y lo dejé cuidadosamente sobre la silla, me puse el pijama y me metí en la cama. Cerré los ojos y solo me venia a la cabeza la imagen del beso de Jake y la estúpida contestación que le había dado, hasta que me quedé dormida…

Just gonna stand there and watch me burn
Well that’s alright because I like the way it hurts
Just gonna stand there and hear me cry
Well that’s alright because I love the way you lie
I love the way you lie

Alargué la mano hasta que conseguí coger el móvil

-¿Si?- pregunté soñolienta
-¡Beca! ¿dónde te metes? Por cierto estás en altavoz.- dijo Sara
-Pues donde voy a estar, en mi casa, ¿qué horas son estas de llamar?
-Estas horas dice son las DOCE!! ¡Y es fiesta!
-¿A en serio? ¡Que yupi!- dije con un ánimo exagerado
-Vente al centro con nosotras anda
-No tengo ganas, he tenido una noche muy larga
-¿Una noche muy larga con Jake no? ¿Qué habéis hecho?- preguntó Bea con voz picarona
-Que guarra eres siempre pensando en lo mismo y hacer… ni siquiera hemos hablado
-¿¡Qué!? Pero, ¿por qué?- preguntó Bea
-Pues porque la cagué bien cagada…
-¿Qué te parece si vamos a tu casa a recogerte, nos vamos al centro, comemos allí y nos lo cuentas?
-Pues mal
-Bien, entonces te recogemos en 20 minutos ¡te queremos!- gritaron las dos a la vez
-No… - pero antes de que pudiera seguir me colgaron.

Me levanté y me dí una ducha rápida, dijera lo que dijera tendría que ir a si que por lo menos sería puntual, bajé a la cocina y allí estaba Lara fregando los platos y mi tío con el periódico.

-Buenos días preciosa ¿qué tal ayer?- preguntó amablemente mi tío
-¿A que arrasaste con mi disfraz?- dijo Lara con una enorme sonrisa en la cara
-Bueno… no estuvo mal
-Oye, ¿sabes lo que le pasa a Jake?-… Tocado y hundido…
-No ¿por?
-Porque ha salido esta mañana muy temprano, sin decir nada, parecía un poco enfadado…
-No tengo ni idea- en ese momento llamaron a la puerta- Voy yo, por cierto que me voy con mis amigas al centro no vengo a comer- dije mientras cogía mi bolso y me disponía a salir.
-¿Y no piensas pedirme permiso?- dijo mi tío ofendido
-Si claro – y me fui riéndome de mi tío

Saludé a mis amigas y nos fuimos hacia la parada del autobús, no tardó mucho en llegar. Subimos al autobús y ellas empezaron a hablar sobre una tal Ana, pero como no me interesaba la conversación, desconecté. Llegamos al centro y empezó la conversación que yo tanto temía

-Bueno chica, cuéntanos que tenemos unas ganas enormes de saber qué pasó después
-A ver ¿por qué no hacemos una cosa? Necesito pasar una tarde de chicas, a si que nos vamos de compritas y de más y luego os lo cuento, y así no tenéis tanto tiempo para criticarme
-Bueno… pero no te hagas ilusiones, que no te vas a librar.

Pasé la mejor tarde de mi vida, sabía que una tarde con ellas dos me haría olvidar, aunque solo fuera un tiempo. Pero como ya me advirtieron, no me iba a librar.

-Bueno estamos apunto de llegar a tu casa, creo que va siendo hora
-A ver… ¿os acordáis la apuesta? ¿La del beso?
-¡Si!- gritaron a la vez
-Bien, pues le dije, no con estas palabras, si no que le dí a entender que ese beso no había significado nada, que solo había sido por la apuesta

Las dos se quedaron con la boca abierta, sabía que me iban a matar, había estropeado el momento y la oportunidad más romántica que cualquier chica hubiera deseado. Se quedaron así unos segundos y yo al ver que me iban pegar unos gritos descomunales, opté por la mejor opción… huir.

-Bueno… pues esta es mi parada yo me bajo ya- dije mientras me levantaba del asiento y me bajaba del autobús. Pero no me libraría

Just gonna stand there and watch me burn
Well that’s alright because I like the way it hurts
Just gonna stand there and hear me cry
Well that’s alright because I love the way you lie
I love the way you lie

-Estás loca ¿pero que demonios te pasa? ¿La apuesta? ¿Qué tienes en la cabeza Beca?- me gritó Bea
-No lo sé no me presionéis- dije mientras colgaba y ponía mi móvil en silencio.

Estaba andando por la calle cuando vi a un chico, con un grupito, sentado en un banco, me resultaba muy familiar, me acerqué a él.

-¿Jake…?- pregunté tímida acercándome a él

El chico se giró… no era Jake

-Seré quien tú quieras qué sea- respondió mientras sus amigos se reían a coro
-Lo siento me he equivocado de persona
-Bueno eso no significa que no te puedas quedar un ratito con nosotros ¿no?- dijo un chico rubio y alto acercándose a mi. Era un año mayor que yo, más o menos, y era evidente que estaba borracho, por lo que supuse que los demás también.
-Bueno, es que en realidad me están esperando y…
-Es de mala educación rechazar una invitación- dijo mientras acercaba su cuerpo más al mío y me echaba su asqueroso aliento en la cara.

No tenía salida, el chico era mucho más fuerte que yo, solo me quedaba gritar o… mentir

-Mi novio te saca como dos cabezas y tiene más músculo que tú, está apunto de llegar
-¿A si? Pues yo no le veo por aquí, te habrá olvidado, por qué no te quedas aquí y practicas un poco con nosotros, para que tu novio no te vuelva a dejar.

Me estaba dando un asco tremendo, me armé de valor y le escupí en la cara.

-¡Cuidado que se te rebela!- gritó un chaval, seguido de un coro de risas
-¿Una niñata como ella? Ni de coña

Se estaba acercando más a mi, y yo, impotente, cerré los ojos pensando que así se pasaría más rápido, por lo que me perdí lo que pasó con aquel chaval y el por qué estaba tirada ahora en el suelo. Cuando abrí los ojos me lo encontré ahí.

-Jake…- dije en apenas un susurro

Estaba entre el chico, que por la cara que ponía se tenía que haber dado un buen golpe, y yo, asustada e indefensa.

-Vale, vale no queremos problemas solo intentábamos pasarlo bien
-No vuelvas a tocarla o te corto la mano ¿te queda claro?- dijo gritando, todos asintieron, eran cinco contra Jake, pero en las condiciones en las que estaban, ninguno se podría mantener de pie en el primer golpe.

Jake me ayudó a levantarme, y empezó a caminar, casi corriendo, delante de mi hacia casa. Cuando estábamos en la puerta recordé algo

-Jake no se lo digas a mi tío ¿vale? no quiero que se preocupe
-Vale
-Ah, y gracias- dije cogiéndole de la mano
-No hay por qué darlas- dijo soltándome la mano bruscamente.

Entramos en casa, Jake subió a su habitación, y yo me senté en el sofá. Una lágrima comenzó a caer por mi mejilla.

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 Cuaderno de Beca

Desearia arreglar mis errores diciendo simplemente... ¿empezamos otra vez?